Santiago

Hace mucho tiempo te escribí:

“Mira esta es la calle en donde por fin me amarás sin penas. Esa es la iglesia donde nos vamos a casar. Y allá está la casa en donde vamos a vivir; puedes ver el patio muy amplio y el techo con hierbas desde donde buscaremos ovnis. Ahí está el gatito callejero que vamos a adoptar. Y esos son los hijos que vamos a tener. Todo eso, pero todavía no, todavía no.”

Lo cierto es que esta noche sin motivo aparente regresé a tus escritos, la verdad lo hago periódicamente y leo cosas como Sofía o Edison, y muchas entradas que luego desaparece no estoy seguro cuantas se me habrán pasado, ya no sueño contigo por lo menos una vez por semana pero aun tengo un dolor físico cuando te recuerdo. Pasan los años lo meses, y sigo renovando este nombre dominio, con escritos sin mucho sentido, con mala ortografía, y gramática fatal. No he podido definir una razón para mantenerlo, parece una cosa tan adolescente. Yo no me voy poniendo viejo pero he aprendido mucho en los últimos años y si supieras cuanta energía gasto al día para no pensar en ti no me lo creerías. 

Sustituí el vicio de ti por el mantenerme ocupado desde que salgo de la cama hasta que el cuerpo no me da mas y debo dormir, la verdad aun no tengo un plan completo de lo que sigue y claro que te extraño no sé en que me volví porque al final solo soy un personaje que me cree para poder camuflarme  entre los humanos y no se den cuenta de lo que soy solo tú sabes quien soy y me dejaste.

Me aterroriza nunca poder dejar de regresar a ti o verte, tengo la fantasía recurrente de verte para tomar un café en bellas artes, fumar en las bancas de afuera, regresar por más café, darme cuenta que hueles igual y todavía te tapas con la mano la sonrisa, que sigues teniendo voz de niña y aun tienes las manos frágiles con las uñas mal pintadas. Que decidamos dejarlo todo, que quería dejar la ciudad, las cosas y la gente cuando lo único que tenía eras tú, que por ti dejaría el gato dormir afuera, rompería con un mazo a pecera, cerraría el negocio, volver a empezar. Que por ti dejaría el gato dormir afuera, mataría a los peces y rompería con un mazo a pecera.

Me gusta pensar que estás bien, que eres feliz que nadie te pone triste, que te hacen sentir bonita y te hacen reír, te presumen con sus amigos, te llevan a comer con sus abuelitas, que comes comida china en calzones en el piso pero te leo y me no entiendo que hacemos tan allá o tan acá ahora me da tanta rabia a veces mirarme desde fuera y darme cuenta que me convertí en el novio que querías. 

Tengo muchas ganas de escribir más y más, a veces te escribo y dejo morir eso en archivos olvidados en el blog tengo ganas de decir esto y no sé si esto ayuda o empeora las cosas, pero debes saber los únicos años que me sentía acompañado fue los que estuve contigo.

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